Mientras Chile empieza a reconstruirse, yo intento sacar fuerzas para seguir con un viaje que sin Eduardo, quien no ha podido tomar el avion a India aun, perdio un poco de sentido. Hay muchos pensamientos dando vuelta, como recordar cuando estuve decenas y decenas de horas averiguando sobre este pais para hacer un itineraio ideal y empaparme de las cuidades. En ese minuto, Eduardo me preguntaba donde iriamos y se dejaba llevar, como una profecia desgarradora. No averiguaba mucho mas, al menos no delante mio, y en mas de un segundo senti que estaba quedando como una loca encantada con India. La vida en este minuto nos cobro la palabra y aqui estoy, viviendo sola en India...
El dia que supe que Chile habia tenido un terremoto y que habia colapsado Santiago, no supe como se reaccionaba. Recuerdo haber salido de mi habitacion porque estaba en completo shock y senti panico de estar tan sola. Sali por el pasillo del hotel y siento haber visto algunas caras de los empleados del hotel que me miraban desconcertados. Busque telefonos y nadie contestaba. Intente darme cuenta de que yo, adicta durante 4 anos a los tranquilizantes, ahora no tenia absolutamente ningun farmaco para relajarme, nada que me volviera a mi centro aunque fuese de manera artificial y momentanea. Entonces, me sente en un banco y comprendi que era precisamente esa la leccion... salir de esto sin ayuda externa, buscar mi punto de equilibrio. Solo ingeri unas pastillas Himalaya, organicas y naturales que por casualidad compre en un bazaar y que me han ayudado de manera impresionante.
Solo logre llorar un poco cuando vi a las chicas de Argentina, a quienes les pedi apoyo. Pero hoy ya es diferente, ahora ya todos partieron y... estoy sola.
Ayer gracias a la vida, al ver que estaba en franco camino a algo horrible dada tanta pena y desilucion, tuve el instinto de ir a la casa de Indira Gandhi, que me reconforto el corazon. Su resilencia me lleno el vacio que sentia en los huesos, la pulcritud del espacio blanco aclaro mi mente, la inmensidad de su parque me ayudo a derribar defensas. Me saque los anteojos para evitar berreras entre este magico lugar y mis sentidos y me deje llevar a tal nivel por mi impresion de que to esto fuera exactamente a como me lo imagine en el Sari Rojo (libro de Javier Moro), que un guia se acerco a explicarme algunas de las fotografias mas reveladoras de su vida. Seguramente noto que caminaba por ese museo con la emocionalidad que lleva sobre los hombros el que se ha dejado llevar por el derroche de sensaciones que entrega solo la buena literatura. Agradeci estar con mi tunica blanca de dos dolares, y mi bindhi (tercer ojo), que en cierta manera le rendian respeto al vacio del poder. El museo tiene citas de Indira repartidas por todos lados, que te apuntan como verdaderas flechas al centro del corazon. La primera que lei hablaba de que vivia dia a dia como si fuera el ultimo, dao que sabia que podia ser asesinada. En el fondo, Indira vivia como la mejor de las budistas: esperando la muerte. Su figura acogio mis pasos dolentes, restringidos, dolidos. Su hijo Rajid, tambien asesinado, me miro a los ojos y me dio la cercania de una figura masculina que en este instante imploro tener... y es que a la larga me he podido dar cuenta que no se si tengo ganas de andar tan sola por la vida como antes, lo que me reconforta mas es que me digan que baje el control, que estara todo bien. Su jardin tambien conmovia, era su lugar favorito y donde cayo desplomada al suelo, lugar exacto que hoy esta intacto y rodeado por una pasarela de cristal que refleja el flujo constante de la vida.
Sali de ahi con el alma medio revuelto, dipuesta a seguir visitando Delhi porque vivir encerrada en el hotel era muy insano. El taxista que contrate por 17 dolares desde las 10 am hasta las 4 pm, y que supo en la primera mirada que me dio que habia sido blanco de un golpe bajo, se porto muy bien, me apoyo mucho con buena energia y compania.
Y me fui a la tumba de Humayun. No le habia dado mucho credito, la verdad es que mi animo no andaba como para pasear kilometros. Pero lo intente y fue una de las cosas mas especiales que he vivido. Es un templo dl mismo arquitecto del Taj Majal, levantado por la viuda del emperador en el siglo XVI. Llegue a este lugar sin mi lonely planet, porque era muy pesada y la traeria Eduado. Eso significa que me muevo por Delhi sin textos que me expliquen donde estoy. Y en este monumento de la humanidad esto fue clave. Por un lado sabia que estaba en un lugar fascinante y realmente importante para la humanidad y por el otro no tenia la mas absoluta idea de que se trataba. Yo, que siempre le busque el angulo de la religion X a los monumentos o la influencia del mongol en las puertas, ahora no tenia puntos de referencia. Y subitamente entendi que la gracia era justamente esa, que podia mirar detalles que quieran mis sentidos y no mi mente, a veces un tanto maldita. Y camine lento, muy lento rodeada por caminos de aguas y un parque de al menos 10 hectareas, donde existian arboles con 400 anos de antiguedad y que trasmiten algo impresionante, recogedor. No necesite nunca saber cuantas toneladas de piedra roja habian sido unidas, ni de quienes eran las tumbas sonmbrias y frias, porque lo mas relevante era intentar sentir la energia de esa viuda que le mando a construir semejante lugar a su amado marido. Tambien me pregunte como debe haberlo amado, que nivel de amor dara para levantar semejante lugar sagrado. Las unicas que vieron mi sentir fueron unas palomas un tanto aburridas, cuyos sonidos me traian constantemente al presente y me inmovilizaban la capacidad de pensar en otra cosa, cuando hay era necesario estar ahi. Les pedi a unos turistas que me tomaran unas fotos, pero los indios se confunden con las camaras y se torna complicado. En una debi posar casi cinco minutos y en la otra salgo con la mitad de la cupula cortada. No se si reirme o llorar! jaja
Existieron varias instancias en que me quede sentada bajo estos arboles antiguos y pensaba como lo hace un ser humano para irse a un lugar asi...
India, a pesar de tener una Nueva Delhi frenetica, me invita a andar lento. Mis pasos son menos ansiosos, es como si ya no hubiera nada que perder. Lo que hago lo pienso mucho, la verdad es que estoy mas presente, me siento en gran contacto con mi corazon, el que no se si quiere ir tan agitado. Mi cuerpo me pide menos comida y mas sana, el primer dia me comi todos los chocolates de la pieza y hoy me salen sobrando. Para mi, esto es casi un milagro. Percibo mas la naturaleza, encuentro detalles bajo los puentes, respeto mas los tiempos cuando hablan los demas y siento que estoy un poco entregada. Perdi un poco el gusto por ir a los bazares (algo casi irreal) encuentro que es abrumador... No se si es bueno o malo, solo siento que es.
Despues mi chofer Avtar me llevo al Jardin de los 5 Sentidos, que me habian dicho era hermoso. No era feo, pero despues de ver templos asi la verdad es que daba lo mismo. Sin embargo esta en mi destino... Es como un jardin botanico donde van todos los indios a hacer pic nic. Y como era la vispera de Holi, la celebracion de colores mas importante de India, estaba lleno de gente local. En un minuto me atrajo una musica hindu y me acerque a una especia de escenario conde se bailaba y cantaba mucho algo bien especial, cero conocido, pero que atria con la fuerza impensada de un iman. Y vi que habia un tipo con una especie de pistola de agua tirandole agua a la gente, que cuando era blanco agradecian con las palmas juntas frente al pecho. Nunca imagine que me vio y comenzo a disparar agua contra mi, que estaba abatida por el dolor y el calor. En vez de salir corriendo y decirle que parara se lo agradeci y me sente empapada. Al rato sentia un olor a rosas espectacular por todos lados y mi chofer Avtar, como si adivinara mi pensamiento, me pregunto si me gustaba el agua de rosas que me habia dado Krishna... Si, el agua que emociono mi tunica hasta el llanto tenia esencia de rosas que perfumaban y calmaban el animo y mi pena profunda de ver aviones sobre mi cabeza que eran incapaces de traerme a mi Eduardo aqui, a India.
Se me hace dificil levantarme a ratos, hoy tengo ojeras que nunca en mi vida me vi porque duermo profundamente, como nunca antes. Viajar sola por India es duro porque hay que estar alerta, muy alerta, lo que es algo tremendamente agotador pero tambien revelador. Llegas reventada al hotel, ayer fue un dia devastador y tambien rodeado de magia. Llegue y recorde a mi hermano indio Pablo Krauss, no se como se me vino a la mente justo cuando mire un frasco de la marca Himalaya que es anti estress, un aceite especial ayurvedico sin quimicos para cuando uno esta estresado, con dolor y profunda ansiedad ($3 dolares los 200 ml). Y segui instrucciones precisas: aplicarlo desde los pies hacia la cabeza, que da un calor exquisito. No decia que era necesario convertir la aplicacion en ritual, pero lo hice y trate de concentrarme en un aroma que jamas olvidare. Luego espere 10 minutos y me di un bano de tina. Al salir senti como si se hubieran aclarado un poco las ideas y mis sentidos. Y subitamente, deje de sentir que me iba a morir de pena y desilucion...
Se que es necesario ser fuerte y seguir el viaje. Hoy me vienen a buscar para cambiar de hotel y la vida toma mas fuerza, ya no tendre la proteccion intrinseca que te da el hotel Taj Majal, que a estas alturas es como mi segunda casa. Ahora es el momento de entender que estoy aqui y que si hay quienes velan por mi, como mis amigas amadas que me han llamado hasta estas latitudes para darme animo. Abi Hancock ayer me confeso que hizo una lista de todos los hoteles de Delhi para ubicarme y que el ultimo de la lista era el Taj, pero sintio que era al primero que debia llamar. Y que no podia creer cuando le conteste... Me dijo algo clave: necesitas creer en lo que esta pasando. Tome estas palabras como si fueran un oso de peluche y las abrace fuerte, tanto que casi las triture. Y senti que al menos despues de esto que he vivido, siento que las ganas de casarme con Eduardo en noviembre y de estar junto a a el son infinitamente potentes. Casi tanto como el que ahora mi mantra sea el creer en lo que esta pasando... :)
Mi unico temor es que cuando ese hombre logre llegar por estas latitudes se encuentre con una mujer diferente. En esencia dicen que uno es la misma (cosa que ahora realmente dudo un poco)... Y es que India hace algo con cierta gente. Siento que si uno se deja llevar en estas latitudes tremendamente peligroso. Pasan cosas que no estan en ningun libro y que nos dan vuelta el centro.
Namaste
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