viernes, 12 de marzo de 2010

Opio milagroso

Estos últimos dias he estado abrazada por el desierto de thar, que hace de limite entre India y Pakistán. En el fondo, mi tour comenzaba en nueva Delhi, luego se desplazaba hacia el este a agra y posteriormente al sur oeste, jaipur. Luego se corría al sur para alcanzar udaipur, donde se me unió Eduardo, y juntos subimos en dirección oeste hacia rohet garh, que fue el puente perfecto para lograr arribar a johpur, la ciudad azul. Desde ese punto nuestra brújula tomo inclinación oeste y nos dejo en jaisalmer, fundada en 1153 y poseedora de un fuerte de 1,2 kms de extensión y una fuerza contenedora casi desgarradora. Nos quedamos en un hotel muy central y transamos el lujo y la hermosura asiática de los últimos dias por una habitación de casi 900 anos de vida.
Como les conté, venia proveniente de rohet, hotel de cuento de hadas en una localidad que con suerte aparece en el mapa, aunque si lo buscan en Youtube lo verán gracias a Madonna, quien vino a pasar sus vacaciones del 2008 en este hermoso lugar. Nuestra suite tenía casi 120 metros cuadrados y una cama con sedas que caían desde el techo con tristeza y tambien majestuosidad. El jardín de este palacio tenía cientos de jazmines que durante la noche regalaban su fragancia envolvente y permitían dormir con los sueños a nuestro favor. Con Eduardo mirábamos el lugar atónitos y encantados. durante el día, rohet ofrece unos safaris para conocer como viven los bishnoi, el primer pueblo dedicado íntegramente a preservar el medioambiente. Curioso como permiten que los turistas miren sus rucas, pregunten por su estilo de vida, fotografíen a sus hijos de cuatro meses con los ojos delineados con kajhal negro para espantar el diablo y se asombren con su fascinación por gozar de la vida sin luz, agua ni servicios básicos. Aun así, el lugar esta impecable, las rucas parecen sacadas de un cuento y las cabras se notan encantadas. en todo esto yo recordé mi niñez de penablanca, ya que pesar de que yo vivía en una majestuosa casa colonial, vivía jugando feliz en el hogar de una vecina, que pasaba sus noches en una casa que tenía tanto parecido a esta villa perdida en la mitad de la madre India, que me transporto en el tiempo. Y debió ser por este mismo motivo que cuando un alemán puso en duda que estos bishnoi vivieran aquí por ser muy primarias y casi existentes las comodidades, yo no pude sentir lo mismo... Mal que mal yo de alguna manera también sabia lo que era sacar agua de un poso a punta de bombear a mano, ordenar vacas temprano con mi amiga Marcela para poder tomar desayuno, aburrirnos de jugar con barro en vez de ver tv, etc..
Este Safari seguía por otra villa, un poco mas adelantada pero con mil y unas ceremonias. Me costo trabajo hacerme el animo de ir porque sentía debilidad y tenía una fiebre rara que me tuvo todo el día muy preocupada de si lograría funcionar por India así de mal. sin embargo, mi gran amiga doctora Alicia jarufe me había enseñado a discernir entre bacterias y virus y sentía que debía darle tiempo a mi cuerpo de reaccionar antes de bombardearlo con antibióticos. Entonces, así llegue a estas casitas donde nos hicieron la ceremonia del opio para dar la bienvenida. Seis hombres con turbantes de película recitaban mantras en un ambiente adornado por los mas ricos inciensos que he olido. Luego, tomaban opio explicando que el efecto no era el mismo que cuando se fumaban, que este curaba enfermedades, era altamente analgésico y mataba el dolor de estomago. Claramente cuando ofrecieron la mayoria dijo que no, excepto un matrimonio de turistas indios. Yo lo pensé rápidamente y le pedí a mi instinto decidir si debía tomar algo que tal vez me tumbara durante horas o me volviera loca, vaya uno a saber. Eduardo no me sacaba los ojos de encima, por una fracción de segundos lo sentí adivinando mi pensamiento y con la certeza de que yo habia perdido el juicio, se vio acarreandome por el resto del viaje. Aun asi, Bebi opio con el alma entregada en una fe divina de que nada malo sucedería y de que por estas latitudes era mas probable que me curara esto que un ketoprofeno. y así fue. Verdad o coincidencia, al otro día desperté fantástico y todo mi malestar se esfumo en el desierto.

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